El cambio que me hizo conseguir clientes de la noche a la mañana

El cambio que me hizo conseguir clientes de la noche a la mañana

El cambio que me hizo conseguir clientes de la noche a la mañana

Esto puede parecer (y lo es en buena medida) un post personal, pero te aseguro que lo que te voy a contar es lo que mejor me ha funcionado en mi negocio desde hace mucho tiempo.

Puedo decirte que en este momento tengo lista de espera para trabajar conmigo.

Y todo, de un día para otro.

 

Quizá no es ningún secreto, pero yo no se lo he escuchado a ninguno de los emprendedores expertos que sigo habitualmente en la red, ni en las formaciones que he realizado sobre emprendimiento.

Por eso quiero compartirlo contigo.

 

Te pongo en contexto

En el 2013 tuve un parón vital, que también paró mi actividad profesional por un tiempo.

Tuve una de esas situaciones de la vida en la que tocas fondo, o como yo digo, «el fondo más profundo que había tocado hasta ahora».

Cuando retomé mi trabajo, me sentía tan distinta a la que era antes, que no podía afrontar mi actividad y mi presencia en internet como lo había hecho hasta ahora.

Siempre he intentado seguir la utopía de un mundo mejor, pero esta vez sentía que ya era el momento de vivir en ese mundo mejor.

 

Así fue cómo reorienté todo mi mensaje profesional para dar servicios web a emprendedores y organizaciones conscientes. Aquellos que, como yo, se habían ya instalado en ese mundo mejor.

 

Estaba equivocada

El gran Eduardo Galeano, con el que hemos tenido la suerte de compartir estos años de existencia en esta tierra hasta hace muy poco, nos dejó esta maravillosa explicación de la utopía.

Eduardo Galeano. Para qué sirve la utopía

Lo que pasó es que yo, en vez de caminar, quise saltar.

Di un salto que me situó más lejos de donde nunca había estado hasta ahora.

Y tú me dirás, «pero eso es estupendo, ¿no?»

No del todo. O al menos no para un negocio que tiene que sostener tu vida material.

Con ese salto, me alejé demasiado del mundo real.

 

En la posición en la que me había colocado, era complicado encontrar otros profesionales con los que colaborar, y clientes con los que trabajar.

Pero no creas que era por algún tipo de superioridad moral por mi parte. Qué va.

Simplemente me había fabricado un mundo laboral que no existía.

Incluso se me hacía difícil explicar mi proyecto con palabras concretas.

Ser claro y conciso es el elemento básico para escribir el texto de tu web (copywriting) que permita conectar con tu cliente ideal.

Podía encontrar fácilmente ese mensaje concreto para las web de mis clientes, pero en mi propio proyecto se me complicaba.

 

Me sentía rara cuando compartía mi proyecto, como que hablaba de temas extraños que eran palabras vacías para la gente.

Pero el problema no era el mundo.

Era yo, que rechazaba la realidad que me rodeaba y me esforzaba por hacer funcionar un negocio en un mundo propio que simplemente no era «de carne y hueso».

 

No estaba resolviendo una necesidad real del mundo real. Estaba tratando de resolver un posible problema de algún mundo ¿futuro? que no existía.

 

¿Qué pasa cuando tienes un negocio y no resuelves un problema real?

Pues que no eres una solución para nadie, o lo eres para muy poca gente.

Un negocio para que funcione tiene que resolver un problema que tenga la sociedad. Y para eso, además, hay que conocer esa sociedad que te rodea.

Si no resuelves un problema real con tu proyecto:

  • Tienes (con suerte) pocos clientes.
    • Tienes menos posibilidades de ayudar a otras personas con tu trabajo.
    • Es complicado sostener económicamente tu proyecto.
  • Te aíslas. Ya que tu comunicación como profesional no fluye, no encuentras las palabras adecuadas para hacerte entender.

Comprender todo esto me costó mucho tiempo.

Pero una vez fui consciente...

 

...Se hizo la magia

De forma inmediata.

Después de dar muchas vueltas sobre mí misma en aquel mundo utópico que me había inventado, llegó un momento en que paré y me dije: «éste no es el lugar en este momento. El mundo es el que es y tienes que aceptarlo

Y digo aceptarlo, que es muy distinto a resignarme.

Sin dejar de tener la consciencia puesta en la utopía, reconstruí otra vez mi proyecto, ahora desde la aceptación y no desde el rechazo.

Me situé en medio del mundo, con su sistema, sus personas funcionando en él, con sus problemas y necesidades.

Y reformulé nuevamente mi mensaje para ayudar a esas personas del mundo real a resolver sus problemas reales, en mi caso con mis servicios de desarrollo web.

Al día siguiente de tomar consciencia de todo esto, tomé acción.

Lo primero que hice fue cambiar el enfoque de la web.

Ese mismo día por la tarde una empresa me llamó pidiendo presupuesto para su página web, y a partir de ahí ha ido creciendo tanto la demanda que en este momento tengo lista de espera.

 

¿La nueva estrategia web ha sido importante? Sin duda. Pero ahí no está la magia.

Lo que verdaderamente hizo que mi realidad externa se transformara radicalmente fue mi cambio de posición interno. Éste es, sin duda, el mejor cambio que he hecho en mi proyecto.

 

Todos mis esfuerzos anteriores por conseguir clientes no servían de nada, porque, internamente, yo no aceptaba la realidad.

 

Cuando he observado el mundo y lo he aceptado, he podido encontrar mi lugar en él, y dónde mi servicio ayuda a las personas.

 

Ahora me siento más a gusto con mi trabajo. Lo veo todo más natural.

Incluso me sale de forma más espontánea mi comunicación.

Esto lo noto mucho en espacios de networking, y también en mi página de Facebook. Siento que fluye con más naturalidad. No tengo que forzar nada.

Y puedo seguir haciendo mi trabajo con toda la consciencia y el cariño que haya en mí en cada momento.

Mi mirada sigue puesta en la utopía, pero ahora sé en qué realidad vivo y lo acepto.

 

Conclusión

Quizá tú no te has ido a la luna a montar tu emprendimiento como hice yo.

Pero si te das cuenta de que las cosas no funcionan con tu proyecto, ya sea porque no ves resultados o porque no terminas de sentirte a gusto, no pierdas tu energía intentando cambiar sólo la forma (tu página web, estrategia de marketing, etc.)

Todo eso es importante, hay que hacerlo, y hacerlo bien.

Pero lo que produce la magia es colocarte internamente desde la aceptación de la realidad del mundo y las personas que quieres ayudar.

Sin rechazar, sin pretender cambiar.

Acepta y todo empezará a encajar y fluir.

 

Y ahora tú ¿Te has visto también en una situación similar?

Cuéntamelo en los comentarios.

 

 

 

Foto: https://www.flickr.com/photos/donostiakultura

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Acerca de la autora, Noemí Rodríguez

Soy programadora web, y mi misión es ayudar a que los proyectos conscientes alcancen sus objetivos en internet, a través de un diseño web estratégico, optimizado y basado en software libre.

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